Crónica del concierto de Coure + Rugelajoya en El perro de la parte de atras. 26-11-2022.

Escrito por César Ruíz Scheitan

El atestado Madrid tenía un fin de semana de oferta rica y variada también para los que no queríamos alumbrados ni gangas en las tiendas. Mucha leyenda sueca por la ciudad viernes y sabado, los padres del postrock patrio en sesión vermuth el domingo, además del eventazo organizado por Black Matter, al que de haber sido programado en otra sala hubiese acudido de cabeza. Pero a veces el cuerpo pide calma, pide un cambio, pide acumular adrenalina, pide un cortometraje coreano entre tanta superproducción americana o viceversa, pide una novela gráfica entre lecturas de Mann y Schopenhauer, pide ser víctima del síndrome de Estocolmo una o dos veces al año. Como por ejemplo un concierto del placentero nicho underground con el debut en directo de los postrockeros Rugelajoya más la presentación del sobrenatural «Inversun Nema» de los Jazzmetaleros Coure

Con un leve retraso debido a un ligero problema en la prueba de sonido a causa de una bordonera rota, comenzaba la carrera en directo del trio madrileño Rugelajoya en la modesta sala, pero con sonido de garantías, El perro de la parte de atrás del coche. Firmes, sin apenas signos de nerviosismo, y con el apoyo de toda su crew desplazada jaleando, abrían con la intro «Raised Among Stars» como preámbulo a uno de sus temas insignia «When the Oceans Stands». Temazo perteneciente a su EP debut «How long is forever? Sometimes, just one second» que me enganchó a esta banda, de riffaco descomunal y bajo hiperpoderoso. Caras de alegría encima del escenario hasta que los problemas con la caja parecen persistir, pero resuelto rápidamente cuando milagrosamente aparece otra caja por ahí y el show puede continuar. 

Al igual que el sonido fue bueno durante todo el show, no puedo decir lo mismo de las luces monocromáticas en piloto automático, que no beneficiaron en absoluto ni como fotógrafo ni como espectador.

La descarga continuó y Rugelajoya disparó cinco veces más, todo temas nuevos, sin covers (con un par), guiándonos en su viaje en clave postrock de factura flexible donde pudimos flotar y contonearnos en bellas fases melódicas pero también bajar al fango sludgero y mover un rato el cuello, todo gracias a lo compacta de su propuesta, con lucimiento individual comedido y muchas horas de ensayo. 

Debutazo! Los 60 allí presentes brindamos gran ovación y ya somos parte de su crew, deseosos de repetir y escuchar su nuevo material también en nuestros auriculares. 

Llegaba el turno de Coure, banda que me provocó un flechazo instantáneo desde que me los presento Sir Álex Nooirax, haciéndome rememorar mis años de jazz tras las primeras escuchas de su genial debut en largo «Inversum Nema». Disco con el que mejoraban enormemente la propuesta smooth de los buenos de Kilter, donde milita la maestra Andromeda Anarchia, y que era lo más parecido que había escuchado con anterioridad. Automáticamente pasaban a ser rebautizados como Cuore por su apasionante universo sonoro. 

Hacinados en el reducido escenario de la sala, para un quinteto más el saxo barítono, los catalanes inundaban la sala de disonancia como presentación, estableciendo la poca comunicación verbal a través del tubo del eclipsante mamotreto de Ferrán.  

La cosa arrancaba en serio con «Ombra Nero Sunna», tal y como lo hace el disco. Sonido espectacular. Viento y madera casaban espectacularmente con distorsión y golpeo, erizandonos el vello en una suerte de marcha fúnebre hasta que saxo bajo y trompeta se batieron en duelo. Imposible no acordarse de aquel que decía «brass in metal is an abomination» ante semejante oscuridad. En «Inversum Nema» caímos hipnotizados por la guitarra proviniente desde el asiento de Ferran, pero ya se encargó el resto de la banda de despertarnos a embestida pura. Siguió «Apatheia Absens», tema loquísimo no apto para humanos rasos y rayada absoluta digna de su amado Lynch. Una pena que desluciese ligeramente entre las luces y la ausencia de timbales en la mezcla pero sacada pura de Pope y su trompeta. Enlazaron con «Sanguis Meus», uno de mis favoritos y donde por suerte volvía a sonar todo en su sitio. CrimeJazz-Metal de quilates, donde a pesar de mostrarse especialmente parlanchína la poca gente que había, pude saborear y sumergirme en esta novela negra en formato apisonadora sónica envaucadora. ¿Pero que hace Ricard (bajo) sacando un arco?, esto es de locos! Arranca la doomy «Obscurantis». Apoteósica, nos transporta al epicentro de la ciudad del pecado, suena a whisky, tabaco, sombrero y gabardina. Cerrando por todo lo alto, para los 40 privilegiados que allí quedábamos con «Pentaoxid». Temazo para echar el resto, vaciar pulmones, liquidar riffs y culminar un espectáculo soberbio repleto de talento por parte de esta metal ensemble. Sin duda lo mejor que he podido ver este año, curiosamente junto a Imperial Triumphant, la cosa va de trompetas… Mis dieces y mis onces señores. ¡Enhorabuena!

Vuelta a casa en shock, satisfecho y sano y salvo. Sin golpes, sin sudor, y como diría el gran Alex Delarge, curado.

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